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MIDO EN MDT

Este mes la revista MDT publica un artículo muy interesante sobre la historia de MIDO, una de las más reconocidas firmas de alta relojería suiza.
Zapata Joyeros
como punto de venta recomendado de la marca quiere reproducirlo.

MIDO DESDE 1918

Por Ferran Magrané

Seguramente, la firma Mido no se caracteriza hoy por los grandes alardes técnicos, los lujos asiáticos o las complicaciones extremas, pero su relojería basada en la funcionalidad, un diseño atemporal y una gran durabilidad le ha hecho ganarse el reconocimiento de muchos amantes de la relojería, que no sólo han sabido apreciar estas características sino también las muchas -y valiosas- innovaciones que, en sus cerca de cien años, ha dejado para la historia, y que han convertido algunos de sus modelos en auténticas piezas de coleccionista.
Todo empezó el 11 de noviembre de 1918. Mientras Europa celebraba el fin de la I Guerra Mundial, el relojero Georges Schaeren fundaba su propia manufactura en la localidad de Solothurn, al noroeste de Suiza, a la que llamó Mido G. Schaeren & Co. Curiosamente, el nombre “Mido” provenía, del castellano, y más concretamente del verbo “medir”, en clara referencia a la medición del tiempo.

Las primeras piezas de la firma fueron elegantes relojes femeninos de clara inspiración art-déco, dotados de esmaltes de colores, vistosas pulseras y, a menudo, joyas; pero cabe destacar también una serie de curiosos modelos de inspiración deportiva –en forma de raqueta de tenis, pelota de golf, etc.-, entre los cuales destacan los elaborados para firmas automovilísticas como Bugatti, Ford, Fiat, Excelsior o Hispano-Suiza.
Durante los años ’30 y ’40, Mido lanzó algunas de sus creaciones más emblemáticas e introdujo una gran cantidad de innovaciones técnicas, convirtiéndose en una de las marcas punteras de la relojería. En este sentido, cabe destacar el lanzamiento, en 1934, del modelo Multifort, un verdadero hito para la firma suiza, gracias a su caja antimagnética, resistente a los golpes y hermética.
El modelo incorporaba un pionero sistema de cierre hermético de la corona (que a partir de 1959 recibiría el nombre de “Aquadura”) basado en el uso del corcho natural con un tratamiento especial. Esta invención permitió a Mido garantizar el funcionamiento de sus relojes bajo el agua, incluso mientras se manipulaba la corona.
El correcto funcionamiento en condiciones extremas del Mido Multifort fue certificado por la empresa Electrical Testing Laboratories de Nueva York según las pruebas oficiales del Gobierno americano, que incluían resistencia en agua salada y en agua fría, presión atmosférica (13 atm), variaciones extremas de temperatura (de 50ºC a -40ºC), simulaciones de 34 años de uso para la corona, etc. El único fallo detectado se produjo en las pruebas de altitud (uno de los ejemplares se paró a 13.300 m). 

 INNOVACIÓN Y ROBUSTEZ


En 1935, Mido amplió la colección Multifort con el lanzamiento de la versión automática, convirtiéndose la primera firma en combinar dicho sistema de carga con propiedades como la  hermeticidad, y la resistencia a los campos magnéticos y a los golpes. La incorporación, en 1936, del primer sistema de cuerda irrompible, permitió incrementar aún más la proverbial robustez y durabilidad de los relojes Mido. Para resaltar dichas propiedades, pero también su naturaleza innovadora, en 1939 nacía el robot “Robi”, una curiosa mascota que aparecería, durante años, en múltiples anuncios de la firma. Ese mismo año, Mido creó otro de sus modelos más emblemáticos: el Datometer, que incorporaba una indicación de fecha a través de una aguja central suplementaria.

Durante los años ’40, Mido desarrolló una gran cantidad de relojes de aviación; en ello tuvo mucho que ver Walter Schaeren, hijo del fundador de la compañía y futuro presidente de la misma, que era piloto de las Fuerzas Aéreas Suizas.
Paralelamente, la firma seguía sorprendiendo con modelos emblemáticos, como el legendario Multicenterchrono, de 1943, que por primera vez daba prioridad a las informaciones del cronógrafo, situándolas en lugar preeminente, en el centro de la esfera. Para ello, Mido creó el calibre 1300, que no era otro que un Valjoux VZ modificado.
La modernidad que destilaban los relojes Mido tuvo su reflejo en la planta de producción que la compañía adquirió, en 1946, en la ciudad de Biel. Por primera vez, una manufactura incorporaba un riguroso control de la temperatura y sistemas de eliminación del polvo en el ambiente, para crear un espacio más adecuado para el trabajo de sus relojeros y mejorar la calidad de sus piezas.
En 1954, Mido introdujo el sistema de carga “Powerwind”, más simple y más eficaz que los mecanismos anteriores: además de una reducción de 16 a 7 componentes, suponía un incremento significativo de la reserva de marcha del reloj.
Fiel a su tradición en la fabricación de relojes sumergibles, la firma suiza presentó, en 1959, el modelo Ocean Star, caracterizado por su caja elaborada en una sola pieza. Esta característica, junto al cristal de Permafit fijado a presión y al sistema de sellado de la corona Aquadura, lo convertía en un modelo que no sólo era hermético al agua sino también al aire, lo que alargaba significativamente su vida. Con pocas variaciones físicas, el Ocean Star ha formado parte, hasta hoy, de las colecciones de Mido.

LA TORMENTA DEL CUARZO

A finales de los años ’60, Mido era una compañía puntera tanto en el aspecto técnico -como demuestra la fabricación de modelos como el Mini Mido (1967), que en aquel momento fue el reloj automático, antimagnético y resistente a los impactos más pequeño del mundo- como en el comercial (en 1967, la firma se comercializaba en 111 países).
Sin embargo, la revolución del cuarzo estaba a punto de poner patas arriba el mundo de la relojería, y las marcas no tuvieron más remedio que reposicionarse. Mido encontró cobijo bajo el paraguas del grupo ASUAG (Allgemaine Schweizereische Uhrenindustrie AG), lo que le permitió tener acceso a la tecnología necesaria para la fabricación de relojes de cuarzo.
La década de los ’70 marcó un periodo de gran actividad por parte de Mido -29.074 movimientos con certificación oficial de cronómetro elaborados en 1971-,  que se situó como la segunda compañía relojera suiza en cuanto a volumen de producción.
En 1985, y ante la profunda crisis que vivía la relojería suiza, los dos principales grupos relojeros del país, ASUAG y SSIH se unieron para formar el grupo SMH, que años después pasaría a denominarse Swatch. Dentro de este gran grupo relojero, Mido se ha consolidado como una firma de relojes de calidad a precios competitivos.
Durante la década de los ’90, la marca tomó un nuevo impulso gracias a modelos como el Bodyguard o el Worldtimer (ambos, de 1996). El primero se caracterizaba por una alarma de 100 dB, mientras que el segundo ofrecía una rápida lectura de cualquier huso horario gracias a un sistema que combinaba la corona con el bisel giratorio.
En 1998, Mido cumplía 80 años de historia, y quiso celebrarlo volviendo a sus raíces y a un reloj que resumía perfectamente las señas de identidad de la marca: el histórico modelo Multifort, caracterizado por su robustez y original diseño.
Las primeras colecciones del nuevo milenio fueron fruto de las “Reflexiones sobre el Tiempo” impulsadas por los ideólogos de la manufactura. El fruto más destacable de dichas reflexiones fue seguramente la línea All Dial, lanzada en 2002 y de inspiración arquitectónica. Ese mismo año marca también la entrada de Mido en el mercado español.
En 2006, la marca suiza recuperó otro de sus diseños históricos: el modelo Baroncelli, que cumplía 30 años. La nueva colección hacía una interpretación pura y clásica de los instrumentos de cuerda, a través de diseños clásicos y atemporales. De forma similar, la colección Belluna -2008- encarnaba el espíritu de la relojería suiza, a la vez que encontraba la inspiración en las formas de la arquitectura art-déco.
En 2009, Mido celebró el 75º aniversario de su reloj más icónico, el Multifort, que había lanzado en 1934 y que se había convertido en paradigma del diseño funcional. Los nuevos modelos de la colección rendían homenaje, no sólo al reloj, sino a este periodo del siglo XX, en el que la producción industrial de trenes y aviones, así como de objetos de acero, marcó tendencia en el diseño, principalmente en los Estados Unidos.
Y es que este modelo es, seguramente, el que mejor define la filosofía de Mido, basada en la combinación de un diseño atemporal con un carácter funcional y resistente. Bajo estas premisas, la firma ha ampliado su mercado en los últimos años, y actualmente se comercializa en más de 2.000 concesionarios de 50 países de todo el mundo.

http://www.maquinasdeltiempo.com/

 

 

Publicado en: Noticias, Relojes
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